Puta ¿quién?

¡Puta!
¿Puta quién? ¿La que sale de la cocina, la que no se estanca y camina, la que se anima a cambiar la rutina o la que conoce su vagina? ¿Puta quién? ¿La que decide compartirse, la que te embellece al desvestirse, la que te ilumina al reírse o la que tuvo el coraje para irse? ¿Puta quién? ¿La que hace lo mismo que un hombre, la que no sigue las costumbres de la madre, la que intenta ser libre o la que se descubre? ¿Puta quién? ¿La que se abrió de piernas y me creó, la que disfrutó, la que me cuidó? ¿Puta quién? ¿La que me bancó cuando me estallaba el calefon, la que me prestó su corazón? ¿Puta quién? ¿La que me ayuda a ser el que quiero ser, la que disfruta conmigo el placer de coger?
Si para vos esas son putas, te cuento con una sonrisa que amo a un montón de putas.

Nicolas Andreoli.

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2018.

Empece a trabajar en un lugar al que le debo mucho de lo que soy ahora.

Fui mas feliz que nunca.

Aprendi de otras realidades.

Empece a millitar por lo que creo correcto.

Pase mucho tiempo con los pibxs del barrio, cantando, jugando (tambien pasamos horas aprendiendo el preámbulo de la constitución y la ley Saenz Peña)

Gane muchas amistades.

Me enamore de lo que estudio.

Me enamore de mi casa de estudios y de las personas que me permitio conocer.

Admire a muchos profesores.

Odie a otros.

Marche mucho abajo de la lluvia (porque si, siempre que hay marchas llueve)

Aprendi a citar frases de Freud de memoria.

Me hice mas feminista que nunca.

Disfrute (y sigo disfrutando) de ver crecer a mi hermano.

Lei muchos (demasiados) libros.

Me rei mucho.

Llore mucho.

Viaje muchisimo.

Aprendí a aceptarme con mis fracasos (lo cual para un persona tan estructurada como yo es muchísimo)

Descubri que me gusta el vino.

Vi a Nathy Peluso en vivo.

Conocí a Ceci.

Me arme un blog para escribir porque me lo recomendó mi terapeuta y hace ya un año que lo tengo.

Hace 3 años que voy a terapia.

Me pague mis primeras vacaciones.

Recibi todo el amor de Mel y Lulu, quienes (como siempre) me bancan en mis peores momentos y están para disfrutar de los lindos.

Pero principalmente creo que soy, al menos un poquito, mucho mejor persona que el año pasado. Ojalá me siga equivocando mucho para aprender a ser mejor persona. Ojala me sigan acompañando las mismas personas de siempre.

Adios 2018.

El barrio. I

Me parte el alma al medio que no visibilice el laburo, pero es un laburo gigante que se hace desde organizaciones sociales, programas, asociaciones civiles para laburar niñez/juventud y derechos. Y un monigote con traje que se sienta en un sillón a escribir, jerarquizando su posición social: acceso a ¿saberes? ¿conocimientos? viene hablar de “lo bien/mal” que determinados actores sociales hacen su trabajo. Lxs pibxs no son cosas que manejas, muñecxs por arreglar. Muchas personas ponemos el lomo por y para acompañar, promocionar y proteger los derechos de lxs pibxs. Lxs pibxs SON sujetos de derecho, tienen voz.

Que alguien le explique a este sorete trajeado que a lxs pibxs “no los pones o sacas”, los escuchas, repetas, problematizas JUNTO a ellxs.

Esta manga de imbéciles que no pisan en su reyuta vida un barrio se quedan con el discurso que se vende para proteger(se). ¿Qué quiere decir? Donde el Estado debería garantizar derechos: no sólo los vulnera sino que amedrenta su condición de precariedad progresiva. La relación pibx-instituciones se deteriora, genera vinculo de desconfianza, recelo. Si caes de la palmera un día: te van a delirar. Si te paras frente a las situaciones de vulnerabilidad desde una perspectiva estigmatizante, con monos de la gorra que te rodean, dejame decirte: Tu interés ahí no es problematizar, no es hablar sobre la ausencia del Estado, no está en discusión la exclusión o marginalidad.

Sos el verdugo que viene a reafirmar: criminalización de la niñez/juventud, regidos por el sistema patronato: tutelar/adoctrinar.

Sororidad.

“Si nada nos salva de la muerte
al menos que la sororidad nos salve de la vida”

 

“Estamos surfeando una ola
sin saber cómo
mar adentro no se ven las estrellas
y las sombras ya piensan arremeter.

La orilla nos arropa
mientras vemos caer viejos castillos de sangre
sin imaginar qué habrá detrás
pero con la certeza de que será mejor.

Tenés los ojos cansados
y la boca colmada de esperanzas
no estamos todas
pero somos retazos de las que nos robaron.

¿Y qué si somos las locas mal cogidas?
hoy nuestros jardines están llenos de flores
y en nuestros cuerpos territorios
somos nosotras las soberanas.

Entonces, hermana, bailemos entre las ruinas
pintémonos las pieles
ahoguemos el miedo en nuestras manos enlazadas
y que la alegría nos valga.

Que les molesta si mostramos las tetas
que les incomoda si gritamos tan fuerte
que les duele si somos tan libres…
¡que se vayan a la mierda!
porque vinimos por todo.

Celebremos:
estamos pariendo un nuevo universo.”

¿quién te representa?

Sería burdo caer en la antiquísima frase de la no-representación, no así es asumirse y posicionarse desde y en post de un feminismo popular.

Que te represente lo que haces con tu militancia, no la negación de “lo otro” inserto en la heterogeneidad de lo que somos.

Que te represente la sororidad. Posicionate como quieras pero no entiendas a la compañera como una competencia.

Mi búsqueda en la deconstrucción de todo este machismo aprehendido está atravesada por la perspectiva popular. Aquella sin la cual, creo, que nada tiene sentido.

Mi cuerpo.

Mi cuerpo es esto que ves y todo lo que guarda dentro. Mi cuerpo soy yo y yo soy sólo una parte de mi cuerpo. Mi cuerpo es esto que ves y lo que tiene dentro. Mi cuerpo son mis venas. Mi sangre. Mis huesos. Mi vida. Mi cuerpo soy yo. Y yo soy sólo una parte de mi cuerpo. Mi cuerpo envuelve mi vida. Mi cuerpo cuida mi vida. Mi cuerpo cuida mi yo.

Mi cuerpo soy yo y yo soy sólo una parte de mi cuerpo.

Mi cuerpo es así. Así de perfecto. Mi cuerpo guarda mis ideales, mis sentidos, mis sueños. Mi cuerpo guarda las miradas cómplices de amores fugaces que nunca fueron. Mi cuerpo guarda cada carcajada que sale de las bocas hambrientas de los pibxs del barrios. Mi cuerpo guarda cada abrazo de “todo va a estar bien”

Mi cuerpo vive muchas vidas y cambia con el tiempo. Mi cuerpo acumula recuerdos. Mi cuerpo soy yo. Yo soy una parte de mi cuerpo. Mi cuerpo es la vida. Mi cuerpo es mío y guarda todo lo que tengo. Mi cuerpo es todo y todo es perfecto. Mi cuerpo siente desde dentro. Mi cuerpo es sólo lo que ves de todo lo que tengo. Mi cuerpo me une a la vida. A mi vida.

Mi cuerpo es este y es todo lo que tengo. Mis manos guardan caricias, guardan sentidos. Mis ojos guardan recuerdos, revelan sueños. Mis ojos son cansancio. Son ojeras. Son tristeza. Mis ojos son lágrimas. Son rabia. Son insomnio. Son ansiedad. Son alegría. Mi boca colecciona sonrisas. Acumula palabras, demasiadas veces, no dichas. Mi boca calla. Habla. Ríe. Escucha. Besa. Mis piernas caminan. Mis piernas son largas. Anchas. Fuertes. Frágiles. Gordas. Perfectas. Porque son mías. Mis piernas son pasos. Son caminos. Son huellas. Mi cuerpo es esto. Esto que tengo. Esto que me hace vivir. Y lo único que tengo. Mi cuerpo soy yo. Mi cuerpo es la vida. Y es perfecto. Desde mis ojeras a las curvas que dibujan mis 19 años de existencia.

Mi cuerpo es mío. Y es todo lo que tengo. Y es perfecto.

Mi cuerpo arrastra peso. El peso del tiempo, de los días, de las decepciones, de las alegrías, de la vida. Mi cuerpo es esto. Y es todo lo que tengo. Y yo soy sólo una parte de este cuerpo. Mi cuerpo soy yo. Y es mío. Sólo mío. Mi cuerpo es perfecto. Mi cuerpo, mi vida. Mi yo. Yo. Mi vida.

El día después.

Después. Después de muchas lecturas arriba del Sarmiento. Después de muchas risas. Después de mucho vino tinto. Después de muchos abrazos. Después de ebria con amigas. Después de llorar. Después de muchas listas de reproducción. Después de los parciales. Después de las frustraciones. Después de domingos teñidos de tristeza. Después, después de todo eso, lo entendí.

Toda la vida nos vendieron la gran teoria de la media naranja, parafreaseando un poco dice algo asi como; venimos al mundo incompletos, y en nuestro paso por este mundo deberiamos reencontranos con nuestra otra mitad para así completarnos y ser felices. ¡Que mentira más grande! No estoy incompleta, esta siemplemente soy yo; traigo errores, traigo fracasos, traigo conocimiento, traigo anecdotas, pero soy yo. Nadie me completa, yo soy mi propia completud.

Freud dijo alguna vez que nadie esta exento de estar condicionado en sus decisiones de vida, y creo que nadie está exento de eso.

Cargue con la mala idea de que necesitaba de un otro para poder ser feliz. Que errada estaba. Ese condicionamiento me llevo a ahogarme en una relación que poco sabia yo donde me estaba metiendo. Intenté madurar de golpe tieniendo 13 años, intente sostener una relación sin conocer a la otra parte. Me obligué a hacer el papel de madre cuando aun estaba en mi plena adolescencia. Me intente convencer de que amaba.

Si pudiera decirle algo a mi yo de 13 años seria que disfrutase de todo, de las amitades, de las tardes de mates, de las noches de pastas y vino blanco en la calle Almafuerte. Nadie te completa, si le diría que no tenga miedo de caminar sola, que el tiempo con uno mismo es lo más valioso del mundo.

Jamás me arrepentiría de lo que pase, lo que me toco atravesar, supongo que es parte de la vida.

Parafraseando un poco, Freud decía que todxs cargamos con una previa herencia de situaciones que nos condicionaron en la vida, cosas que no elegimos atravesar.

Muchxs estan bastante golpeados por la vida, por la familia, por el entorno, por cualquiera sea la situación, están tan enfermxs de su propia vida, que no tienen de donde sostenerse; que de todos modos eso no seria lo grave, lo grave seria no estar advertidx de eso, no estar advertidx de su propia mierda, porque cuando no se está advertidx de eso, unx se condena a actuar y a repetir en vida todas esas cosas que alguna vez le enfermaron y le enferman.

Muchxs de esos transitan por la vida en falta, en busca de ese sostén, que venga y los rescate de sus propia enfermedad. Muchxs estan dispuestos a sostenerlos.

Pero nunca otrx va a poder salvar a nadie, de lo que unx mismo es. (A menos que unx lo advierta y rompa con el ciclo)

Nadie tiene porque sostener la difícil y dura responsabilidad vana de arreglar la vida de un otrx, nadie debería asumir esa posición y nadie debería ponerte ahí.

Los condicionamientos de la vida jamás van a justificar el daño que le puedas llegar a ocasionar a terceros. Jamás. Nunca.

Si no estás listx para amar, no ames.

Si no estás listx para comprometerte afectivamente con alguien, no lo hagas.

Si no estás listx para mejorar, no intentes que otrx te mejore.

Si no estás listx, para estar advertidx de tus propias actitudes, no obligues a otrx a que te sostenga.

Deja que el otrx que si está sanx y advertidx de sus condicionamientos sea feliz.

¿Cuán bajo hay que llegar y cuánto fondo hay que tocar para impedir que el otrx sea feliz?

Después de todo eso, lo entendí. Y ahora veo más claro que nunca.